La Anunciación
- Barbara Oleynick

- 22 abr
- 1 Min. de lectura

La Anunciación: El instante que cambió la eternidad
No hubo ruido.
No hubo multitudes.
Nadie en el mundo imaginaba que la historia estaba a punto de cambiar.
Solo luz.
Una luz que no impone…sino que invita.
En ese silencio sagrado, el Cielo tocó la tierra—y no habló a reyes, sino a una joven cuyo corazón ya sabía escuchar.
Un momento suspendido entre el Cielo y la tierra
María no se aleja.
Sus manos se elevan suavemente—no por temor, sino en entrega.
Gabriel no ordena.Se inclina… como si el mismo Cielo esperara su respuesta.
¿Y entre ellos?
Luz.
Luz viva, cálida, envolvente—la presencia de Dios… aguardando.
Entra en este momento
Antes de seguir… detente y escucha.
Permite que las palabras, la música y el silencio te lleven a ese instante—como si estuvieras allí…como si el Cielo hablara…como si tu respuesta también fuera importante.
El misterio de la libertad
Lo extraordinario de este momento no es solo lo que se pidió…
sino que podía haber sido rechazado.
El Cielo esperó.
Toda la eternidad contuvo el aliento—porque Dios eligió amar.
Y el amor… sabe esperar.
La creación no terminó al principio.
Continuó… aquí.
En el silencio de Nazaret.En el corazón de una joven.En una sola palabra:
Sí.
Cuando María respondió, el Verbo se hizo carne—no en grandeza, sino en humildad.
No en el ruido…sino en el silencio.
Oración
Señor,enséñame a escucharte en lo sencillo.Dame el valor de confiar, incluso cuando no entiendo.Y cuando me llames…
que mi corazón responda:
Hágase en mí según tu palabra.


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